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Etiqueta: Co2

Huertas Urbanas. La clave para la seguridad alimentaria.

Agicultura Vertical
Agricultura urbana

¿Alguna vez se ha preguntando cuántos kilómetros ha recorrido ese alimento que comió al almuerzo o en la cena de anoche? Tal vez se sorprenda al saber que en el mejor de los casos pueden ser cientos en Colombia, pero que en países como Estados Unidos, según el Worldwatch Institute, eso que la gente come promedia entre 2.500 y 4.000 km de recorrido entre la granja y la mesa. En el Reino Unido, el número se aproxima a 8.000 km y en Australia, de forma acumulada, la canasta básica de alimentos puede llegar a sumar 70.000 km de recorrido total.

La geografía influye, por supuesto, y ha sido justamente Australia uno de los ejemplos donde las necesidades alimentarias de las ciudades han promovido las huertas urbanas y caseras, una manera de llevar pequeñas porciones del lejano campo al balcón de un apartamento o al jardín de una casa. En Colombia fue justamente ese modelo el que inspiró a Veggie Box, una empresa que desde enero de este año destina una de sus líneas de servicio a instalar y a asesorar cultivos de muy pequeña escala en hogares. También lo hace Ecotelhado, otra firma que desde hace dos años comenzó a experimentar con microsiembras de alimentos en casas y oficinas, al margen de su experiencia en jardines verticales y techos verdes.

Cubierta Verde
Huerta en Techo Verde
 El mercado avanza al ritmo de esta tendencia, la cual apuesta por el consumo orgánico, la alimentación sostenible, y que está en auge en Estados Unidos, Francia, Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra. De este lado del mundo, los ojos se han posado en las huertas caseras de ciudades en Argentina, Chile y ahora Colombia, con una ventaja: la ausencia de estaciones hace más predecible y constante el crecimiento de las plantas. Y el abanico de posibilidades se abre: ¿para qué ir al mercado o a la tienda si dentro de mi casa tengo la yerbabuena o la menta para el coctel, la manzanilla para la aromática, las fresas para el cereal, el aderezo para la crema, o la lechuga y la zanahoria para la ensalada?

“Una de las grandes ventajas que tienen estas pequeñas huertas es la garantía de que lo que producen es orgánico, libre de químicos. El sustrato (la tierra) también viene al natural”, dice Andrés Galofre, fundador de Veggie Box.

“Los productos son infinitamente más frescos”, opina Andrés Encinales, quien desde hace cerca de un mes instaló una huerta junto a la terraza que da al comedor de su apartamento: lechuga morada, acelga, albaca, toronjil, cebollín. Él solo se preocupa por regar de tanto en tanto las plantas, siguiendo las indicaciones que le dieron los expertos para el cultivo.

Los defensores de esta tendencia no solamente hablan de la calidad de los productos orgánicos, también de sus beneficios para la salud, para el medioambiente y hasta de la buena opción que representan a la hora de invertir el tiempo libre. Su vigencia actual parece proyectarse con mayor profundidad en el futuro de las latitudes suramericanas, donde de acuerdo con las proyecciones de ONU-Hábitat, el 90 por ciento de la población se concentrará en las ciudades para 2020. “Es una buena opción. Además de tener el consumo directo de los productos en su casa, cada usuario tiene la garantía de haber participado del crecimiento de las plantas. Hay más calidad y menos huella de carbono”, explica Alba Lucía Camacho, directora administrativa de sostenibilidad de la firma Ecotalhado.

Agricultura Urbana
Jardin Vertical Productivo Ecotelhado

Una furgoneta o un camión tradicional para el transporte de alimentos producen entre 80 y 120 kilogramos de CO2 por cada trayecto de 100 km. El gas poco a poco subirá hasta la atmósfera y contribuirá al efecto invernadero. Esta es apenas una parte de la huella ambiental que deja el modelo del mercado tradicional y que las huertas caseras pretenden disminuir. Esto sin contar  la cantidad de agua necesaria para mantener los grandes cultivos.

Una huerta casera tarda uno o dos meses en dar su primera cosecha, si es cuidada de la manera adecuada. A las casas llegan las semillas ya germinadas o las plántulas (tallo y hojas) que han sido criadas en cultivos, y el ciclo natural comienza a repetirse. Es necesaria un poco de paciencia, pero esta alternativa cuenta también con herramientas para paliar la espera: mientras crece el alimento y una vez este es consumido, las pequeñas siembras sirven para decorar la casa

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Hotel Palace en Londres y su Jardín vertical

El Hotel Palace en Londres se vistió de verde; construyeron el jardín vertical más grande de la ciudad. Tiene 21 metros de alto y se compone de diez mil plantas, ocupando una superficie de 350 m2 en el distrito de Victoria.

Diseñado por  Green Roof el jardín vertical atrae insectos como abejas, mariposas y pájaros, los cuales agregan mayor biodiversidad al ambiente, además de reducir las inundaciones ya que el agua de lluvia es capturada y almacenada en tanques situados en la cubierta,  el jardín vertical – llamado cariñosamente “el pulmón verde de Victoria”- transforma el co2 en aire puro, por lo que traerá grandes beneficios a la ciudad.

 

Los invitamos a ver este stop motion de la construcción Hotel Palace en Londres y su Jardín vertical

 

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Foto > plataformaarquitectura.cl

Fuente > plataformaarquitectura.cl

 

 

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Se comparó las temperaturas en un techo verde con un edificio vecino.

La isla de calor es un ejemplo de modificación climática no intencional cuando la urbanización le cambia las características a la superficie y a la atmósfera de la tierra. La temperatura media anual de una ciudad de 1 millón de personas o más puede ser 1.8 a 5.4 ° F (1.3 ° C) más caliente que sus alrededores. Por la noche, la diferencia puede ser de hasta 22 ° F (12 ° C).

Las islas de calor pueden afectar a las comunidades mediante el aumento de la demanda pico de verano, la energía, los costos de aire acondicionado, la contaminación atmosférica y las emisiones de gases de efecto invernadero, la enfermedad y la mortalidad relacionada con el calor, y la calidad del agua.

Numerosas comunidades y centros de investigación han comparado las temperaturas superficiales entre los techos convencionales y verdes. Por ejemplo:

investigacion temperatura
temperaturas en un techo verde

Chicago comparó las temperaturas superficiales durante el verano en un techo verde con un edificio vecino. En un día de agosto en la tarde, con el aire de   las temperaturas en los años 90 , la temperatura de la superficie del techo verde varió de 91 a 119 ° F (33 a 48 ° C), mientras que el oscuro techo convencional del edificio adyacente fue de 169 ° F (76 ° C). La temperatura del aire cerca de la superficie del techo verde fue de  aproximadamente 7 ° F (4 ° C) más fría que en el techo convencional.

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